lunes, 26 de septiembre de 2011

Niños prefieren juguetes de plásticos

Podrían perderse los tradicionales juguetes de madera
·                    Las nuevas generaciones poco conocen de esta importante tradición

23, septiembre, 2011
Óscar Gómez
EL ECONOMISTA

San Cristóbal de Las Casas. Decenas de modelos de juguetes de madera se aprecian en el Mercado de Dulces y Artesanías, en la Plaza de Caridad y a las afueras de la iglesia de Santo Domingo, pero cuántas veces valoramos ese trabajo artesanal para que llegue a las manos de los pocos niños que aún juegan el balero y el trompo de madera. ¿De dónde vienen?
Hace 51 años, cuando don Mario Jacinto Hernández López era apenas un niño originario del barrio de Guadalupe, y habitante de una pequeña vivienda localizada en el barrio de El Cerrillo, jugaba con sus vecinos con el trompo, el yoyo y con carritos de madera que su padre elaboraba a mano.
Hoy en día es una tradición que está a punto de perderse en el país, el estado y la ciudad por la falta de ventas de este trabajo artesanal, ya que las nuevas generaciones poco conocen de la existencia de estos juguetes y prefieren comprar productos chinos o de plástico.
El artesano que desde hace más de 46 años se ha dedicado al tallado de la madera lamenta la introducción de juguetes de otros materiales provenientes de diversos países, ya que esto pone en peligro la existencia de los juguetes de madera.
“Siempre me he dedicado a la venta de juguetes artesanales elaborados con madera, y de esta actividad sacamos recursos para el sustento de cada día, pero una de las principales causas por las que ya casi no quedamos personas dedicadas a esto es que la gente prefiere los juguetes de plástico porque son más baratos, aunque de muy mala calidad”, resaltó.
Relató que su padre, Guadalupe Hernández Montoya, considerado uno de los primeros artesanos de los juguetes, le enseñó a trabajar desde niño; “época en que empecé a elaborar los carros más pequeños, para después hacerlos de otras medidas y así fui aprendiendo a realizar todos los juguetes en madera.
Anteriormente se hacían de tejamanil (tira de madera), pero como ya no se trabaja ese material porque las personas que sacaban el tejamanil ya fallecieron, “nos las ingeniamos para elaborarlos con tablas”.
Explicó que es apoyado por su esposa en la elaboración de los carritos, palomas, “trepatemicos” (monitos de madera que se elevan y dan vueltas al sujetar las dos varitas del mismo material que los sostienen), baleros, yoyos, trompos y papalotes, pero que en la actualidad “ya no hay ventas o son muy escasas en comparación con varios años atrás”.
Su producción consta de “alrededor de 50 piezas o un poco más de cada tipo de juguete”; los más vendidos son los carros chicos, porque son más económicos, con un precio no mayor a los 20 pesos, por lo que exclamó: “No se le da el valor que realmente tiene nuestro trabajo artesanal, por lo que las ventas bajan considerablemente”.
Indicó que los padres “no los promueven, están en riesgo de perderse porque hay mucho juguete muy barato que viene principalmente de países orientales. El juguete de madera casi no se vende y me atrevo a decir que muchos niños no los saben ni jugar, no los conocen, no tienen acceso a ellos” porque prefieren comprarles muñecos, videojuegos u otros tipos de juguetes que nada tienen que ver con los tradicionales.
Reveló que en años anteriores llevaba sus productos a diversos lugares de Chiapas, entre ellos Tapachula, Reforma y Tuxtla Gutiérrez, además de la ciudad de México, siendo los únicos que se mantienen elaborando estos juguetes en San Cristóbal de Las Casas.
Laura Margarita López Morales, esposa de Mario, quien lo ha ayudado por más de 30 años en la elaboración de los carritos coletos, asegura que una de las causas que ha posibilitado la extinción de sus productos es la falta de promoción en exposiciones y ferias del juguete, que dejaron de realizarse.
“Anteriormente habían muchas exposiciones y ferias de juguetes artesanales y eso nos ayudaba mucho a vender los productos y darlos a conocer, porque se daban cuenta que un juguete de madera es mucho más resistente que uno de plástico, pero últimamente ya no se han llevado a cabo y eso nos perjudica porque a veces no hay dónde venderlos”, aseguró.
Cientos de juguetes se aprecian en su bodega, y por el tiempo de elaboración ya se comienzan a preparar para el mes de diciembre, y esperan las ventas sean superiores.
Para no perder este trabajo artesanal el Museo de Culturas Populares apoya esta actividad con la realización del concurso del juguete artesanal, que regularmente se realiza en el mes abril.
Mariano Pérez Ruiz, director del Museo, reveló que este concurso se inició desde hace tres años a raíz de la posible pérdida de esta actividad, por lo que con el tema “Raíz de Chiapas” se lleva a cabo en el mes de abril y tiene como objetivo preservar los juguetes tradicionales del estado de Chiapas.
“También se han hecho exposiciones de juguetería del estado de Chiapas en el Museo. Tenemos la Expo Venta de Artesanías en temporada alta, y se le invita al artesano del juguete a que asista”.
La más reciente participación tuvo un registro de 260 artesanos originarios del estado, donde el ganador por el mejor rescate a la pieza fue Humberto Ruiz Alcazar, un artesano de Amatenango del Valle que ganó con un juego de mesa en miniatura.
Informó que para diciembre se llevará a cabo otra Expo Venta, por lo que invitó a los artesanos a preparar los juguetes más vendidos.



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